30 de noviembre de 2015

Shigeru Mizuki (1922 - 2015)


Desgraciadamente nos hemos levantado hoy con la noticia del fallecimiento de Shigeru Mizuki, a la edad de 93 años.

Nacido en un pequeño pueblecito costero, creció dibujando y oyendo historias de fantasmas populares de la zona, y mas adelante pasó una traumática época en la guerra, donde perdió un brazo. 


Si por algo alcanzó amplia popularidad en Japón y posteriormente en occidente, fue por sus maravillosas historias de Yokais, reflejando un Japón tradicional, donde los humanos viven rodeados de montones de espíritus, a veces benignos y a veces solo ligeramente malignos, pero con sus propias reglas. Esa mezcla entre lo cotidiano y su sentido de lo fantástico y maravilloso, hicieron de él un autor único, con una sensibilidad muy especial.

El resto de su producción tendió a oscilar entre las narraciones de tipo autobiográfico, y los cómics de tipo bélico fuertemente influenciados por sus experiencias. 


En España hemos tenido la inmensa suerte de recibir parte de su producción estos últimos años: GeGeGe no Kitaro, NonNonBa, 3.Calle de los misterios, Hitler: La novela gráfica, Operación Muerte y su elaborada Autobiografía. Parte de ellas comentadas en este mismo blog, de forma bastante efusiva.

Es un autor al que le tengo muchísimo cariño, y uno de los mas grandes mangakas que ha llegado a las tiendas españolas, con un legado incomensurable. Si alguien quiere leer por primera vez uno de sus cómics, creo que NonNonBa es una forma inmejorable de adentrarse en su estilo. 

D.E.P.

15 de octubre de 2015

Portus (Jun Abe, 2006)

Portus es un manga de terror publicado recientemente por la editorial Milky Way. Un tomo autoconclusivo del autor hasta ahora inédito en España Jun Abe. Ha salido a 8€, como suele ser habitual en la editorial.


La premisa del mismo gira en torno a un videojuego llamado Portus, que según varias leyendas populares entre estudiantes contiene un nivel secreto. En ese nivel aparece un niño pequeño que te invita a ir con él, y si respondes que si... mueres.

La protagonista es Asami, una estudiante de instituto muy preocupada porque su mejor amiga apenas va a clase, y se comporta de forma muy extraña. Cuando la amiga fallece y todo apunta a que se suicidó tras jugar a Portus, Asami empezará a investigar sobre la leyenda del videojuego.


A lo largo de sus 11 capítulos se desarrolla toda la investigación, alternando entre varios personajes. Un detalle curioso que forma parte del estilo visual de la historia es que el videojuego es de la Nintendo original de los años 80, y que a pesar de ser un manga de 2006, hay muchas TVs de tubo y sus típicas interferencias.

Toda la primera mitad del manga es bastante interesante. Como el videojuego en cuestión parece influir en como perciben los personajes la vida real, montones de viñetas tienen distorsiones y elementos desconcertantes, bastante bien colocados y muy efectivos. El dibujo tiene bastante personalidad y es muy detallado, crea una ambientación estupenda.


El problema llega con la segunda mitad del tomo. Sin destripar demasiado, el autor opta por abandonar algunos elementos que eran interesantes, y mueve la historia hacia terrenos muy conocidos, demasiado en mi opinión. Lo que inicialmente parecía un propuesta bastante original que podía dar bastante de sí, acaba teniendo un desarrollo muy del estilo de "The ring", de forma bastante convencional.


No voy a negar mis sensaciones agridulces con este manga. Como manga de terror tiene alguna escena bastante efectiva, y el toque de videojuegos retro me llega bastante. Pero su historia de fondo y su desarrollo son demasiado típicos y manidos ya, como para que me resulte satisfactorio. Es una pena, porque el arranque era muy prometedor.

(Nota: Apuntar que aunque la historia pueda parecer muy "de fantasmas", el manga contiene algunas imágenes de violencia bastante explicita a página completa. Son algunos de los mejores momentos del cómic, además.)

25 de septiembre de 2015

Haibane Renmei (Tomokazu Tokoro, 2002)

Hace ya ocho años que comenté en este blog Serial Experiments Lain, uno de los animes mas emblemáticos de finales de los años 90. Con el paso del tiempo, ha resultado ser una de las entradas de mas éxito, acumulando ya 1500 visitas.

Aunque Haibane Renmei no comparte la mayor parte del equipo técnico con ella, si repite uno de sus hombres clave: el dibujante y mangaka Yoshitoshi Abe.


El doujinshi

Haibane Renmei comenzó como un doujinshi (una obra que el autor saca por su cuenta y riesgo, al margen de la publicación normal) del propio Yoshitoshi Abe. Es como ha publicado gran parte de su obra, ya que prefiere no tener que responder ante nadie por el contenido.

Salió por primera vez en 1998, como algo de muy corta duración, y es prácticamente un esbozo muy básico y corto, con solo algunos puntos en común con la obra posterior. En el año 2001 volvió al concepto inicial otra vez y lo rehizo con distintos personajes y una historia mucho mas definida.

Esta nueva versión solo llegó a tener dos entregas normales antes de que se anunciase la adaptación animada. Abe hizo un pequeño número extra explicando que abandonaba el doujinshi porque se iba a centrar en realizar la historia para la serie televisiva. Lo publicado abarca el equivalente a episodio y medio de la serie animada, mas o menos.


El anime

Teniendo en cuenta que estamos ante una serie basada en su obra, es muy probablemente la serie de animación mas personal de su autor. No solo realizó su tarea habitual como diseñador de personajes, sino que figuró también como la persona que planificó toda la serie y escribió todo el guión, episodio a episodio.

El director fue Tomokazu Tokoro, que muy probablemente no le suene a casi nadie. Tiene una carrera muy dilatada, pero sobre todo como animador y autor de storyboards. En su anterior trabajo como director, la simpática comedia Niea_7, también había estado ligado a Abe.


La serie comienza con una imagen muy potente: una chica cayendo desde el cielo abrazada a un cuervo, preguntándose donde esta. La siguiente escena muestra una especie de escuela, habitada por personas con pequeñas alitas y un aro sobre la cabeza (como si fuesen ángeles), que han encontrado algo similar a un huevo gigante en una de sus habitaciones. Dentro de él esta Rakka, la chica que habíamos visto cayendo en la introducción.

Desde los primeros momentos en que Rakka sale del huevo, empieza a descubrir los personajes con los que va a convivir y ese nuevo mundo que le rodea, sin tener ningún recuerdo de su vida pasada. ¿Quién era ella antes? ¿Por qué está ahí? ¿Que es ese mundo nuevo?

Y el espectador se encuentra en exactamente la misma situación. Vemos a un personaje nacer de nuevo, en cierta manera, y le acompañamos en su nueva vida.


Los primeros episodios reflejan la vida diaria de los personajes, con un tono muy costumbrista y rural. Los "Haibanes" son personas con esas alitas y aros, pero el resto de gente del pueblo parecen personas normales. Además, alrededor del pueblo hay una enorme muralla que está prohibido traspasar.

Tras esos primeros episodios en los que se explica donde nos encontramos... las cosas pegan un giro muy interesante. No voy a entrar a destripar mas cosas del argumento, pero si puedo decir que la serie abandona el tono normal y cotidiano, para adentrarse en el lado menos agradable del mundo y sobre todo, de los personajes. Quien haya pasado por alguna etapa de depresión en su vida, probablemente se encontrará bastante identificado con alguna de las situaciones y temas que se tratan.

Aunque no lo he leído, Abe ha indicado bastantes veces que la serie tiene una influencia muy grande de "El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas" de Haruki Murakami, donde según tengo entendido también hay una ciudad amurallada y bastante simbolismo.


Complementando los diseños de Abe en personajes y en el pueblo, está una maravillosa banda sonora de Kow Otani, compositor veterano famoso por Gundam Wing o Outlaw Star, por el videojuego Shadow of the Colossus, o por diversas películas de Gamera y Godzilla. En este caso opta por una banda sonora eminentemente sinfónica, con mucha presencia de piano e instrumentos de cuerda. Es una de sus mejores bandas sonoras.


Si hay un aspecto que perjudicó notablemente el resultado final de la serie, fue parte de su acabado visual. La serie se hizo en el año 2002, uno de aquellos fatídicos años en que la industria japonesa televisiva estaba haciendo la transición al coloreado digital. Múltiples series de aquella época se animaron a baja resolución y con colores muy limitados. A Haibane renmei le pasó todo eso... es una serie con unos diseños y ambientación sensacionales, pero a ratos resulta todo exageradamente borroso. Es muy notorio hoy en día, y además hace que difícilmente pueda ser llevada a HD de forma satisfactoria, su borrosidad y falta de detalle están en los materiales originales.

También se nota un presupuesto muy ajustado. Algún elemento 3d no acaba de quedar mal (aunque "cantan"), pero los cuadros de animación a veces son visiblemente escasos, y hay algunas reutilizaciones de elementos. El coloreado digital además, resulta extremadamente plano y limitado.

Desgraciadamente la serie nunca llegó a ser editada en España. Su título se suele traducir como "La federación de las plumas de carbón", pero no tengo claro como de oficial es. Quien esté interesado tiene disponibles ediciones en Uk, Francia o Estados Unidos, a precios relativamente asequibles en Dvd.


Haibane Renmei es una de mis series favoritas desde que la vi por primera vez. Una serie completa, compacta y muy original. Es difícil no sentirse fascinado por sus temas, lecturas y personajes... y es fácil volver a ella pasado un tiempo.

En gran medida, es un viaje a lo mas profundo del corazón humano, con sus recovecos oscuros y su dimensión espiritual. Un amalgama de elementos muy bien conjuntados, a ratos incluso dolorosos de ver, que funciona perfectamente.

No todo el mundo conectará con ella, pero es una serie tremendamente recomendable.

30 de agosto de 2015

Samed, el duende mágico (Onegai! Samia-don, Osamu Kobayashi - 1985)

A finales de los 80 se emitió en España "Samed, el duende mágico", adaptación animada de uno de los grandes clásicos de la literatura infantil británica. Dudo que la serie tenga una fama especial hoy en día, pero probablemente mucha gente la recuerde de cuando eran pequeños.


La novela

El origen del anime hay que buscarlo en "Five children and it" (Cinco chicos y esto, según algunas traducciones) publicada en 1902. Fue obra de Edith Nesbit, una de las grandes escritoras de literatura infantil de principios del siglo veinte.

Robert, Anthea, Cyril, Jane y un bebé, son los chicos protagonistas y se acaban de mudar a una nueva casa, en medio del campo. En una cantera cercana se encuentran con un extraño ser llamado Psammead, un hado de arena que tiene la capacidad de conceder un deseo al día.

El libro es básicamente una recopilación de historias cortas, cada una de ellas lidiando con las consecuencias del deseo diario que piden los chicos. Como suele ser tradicional en este tipo de narrativa, las consecuencias de sus deseos no suelen ser las que ellos esperan y la interpretación que Psammead hace suele ser muy discutible.


El anime

Mas de ocho décadas después, el estudio Tokyo Movie Shinsa se animó a adaptarlo para las televisiones japonesas. No se hasta que punto tuvo que ver, pero parece probable que el éxito de Doraemon influyese en al decisión. Doraemon tenía una premisa algo similar al libro de Nesbit, y ya se habían producido adaptaciones animadas en el 73 y en el 79, siendo la segunda la que conocemos popularmente en occidente.


La historia de base es la misma, pero cambian diversos elementos. Los protagonistas son 3 hermanos (el mayor, un chico algo gordito y una niña mas pequeña), pero la serie añade de forma recurrente a una vecina que se hace amiga suya. Es un añadido que funciona bien, porque el hermano mayor está enamorado de ella y da lugar a bastantes situaciones cómicas.

También Samed está bastante cambiado. Es de color amarillo y peludo en todo el cuerpo, bajito y rechoncho. Han mantenido sus ojos telescópicos, pero le han reducido las orejas y le han puesto un enorme sombrero azul. En general es reconocible, pero es muchísimo mas "mono" que en las ilustraciones habituales de los libros.


La actitud de Samed en el anime es mas bien de indiferencia. Es un tipo que suele conceder los deseos a regañadientes (de ahí el título en japonés, que es ellos pidiéndoselo por favor con un tono muy formal), y la mayor parte del tiempo solo hace el vago y refunfuña por todo. Le encanta comer neumáticos y huye del agua porque dice que le pone enfermo.
Y así iba avanzando la serie. En cada episodio se pedía un nuevo deseo que acababa provocando problemas, y se resolvía todo al final (el deseo siempre se rompe al ponerse el sol). Para darle mayor variedad fueron introduciendo progresivamente mas personajes, como otro chico estudioso algo marisabidillo, o una especie de versión femenina de "Samed" que quiere casarse con él.


Lo que resultó al final es una serie muy maja, sobre todo para el sector de edad al que está dirigida. Muy colorida y con mucho humor, un apartado audiovisual mas que competente, y la suficiente variedad entre historias como para que no se haga monótona. No tuvo ningún tipo de continuación y no ha sido reeditado en formato doméstico, que yo sepa.

31 de julio de 2015

Fragmentos del mal (Ma no kakera, Junji Ito - 2014)



La editorial ECC sigue apostando por un autor veterano en nuestro país como es Junji Ito, uno de los grandes del terror japonés. Tras publicar Black Paradox y GYO, que al parecer tuvieron buenos resultados, nos llega Fragmentos del mal.

Hay un par de detalles que separan este tomo de los anteriores:

-Es un recopilatorio de relatos sin nexo común entre ellos. La primera vez que tenemos un tomo así de Ito (Tomie tenía un nexo común entre historias).

-Los relatos son todos francamente nuevos, del 2014. Y llegaron además tras un periodo de 8 años en los que Ito no publicó ninguna historia de terror.


Son 8 historias con premisas muy dispares: disecciones, el paso al mas allá, decapitaciones que duran mas de lo debido, o la curiosa historia de una mujer enamorada de una casa, por poner algunos ejemplos. Ito siempre ha tenido premisas muy curiosas, y en eso el tomo no decepciona.

El dibujo, y algunas ilustraciones que actúan a modo de climax, son Ito puro, pero el conjunto es algo mas irregular que en sus relatos mas largos. Alguna de las historias solo parecen existir para hacer esas ilustraciones impactantes al final, porque el resto del relato tiene bastante poco interés o es un poco tonto (el mejor ejemplo es la primera historia, "Futón": estupenda en lo artístico, pero muy corta y floja en la parte narrativa).


No obstante, algunos de los capítulos son muy buenos. A título personal me gustaron especialmente "Espectros de madera", "Una separación lenta" y "La mujer que susurra". El conjunto es muy curioso porque tiene ideas muy alocadas, pero es justo reconocer que hay un par de historias flojillas.

Mención aparte merece la portada, que es estupenda. Junta un montón de elementos de las diferentes historias en una única ilustración, que abarca las solapas, portada y contraportada... en plan panorámico, y referenciando "El grito" de  Edvard Munch. Es una maravilla.


Al final del tomo, en el epílogo, Ito se lamenta de que tras tanto tiempo sin hacer historias de este tipo, su editor le dijo que había perdido el instinto para este género. Creo que alguna de las mejores partes del tomo tienen bastante mérito y son muy recomendables, aunque daría prioridad a sus otras obras antes que a esta si se está comenzando con el autor.