El club del suicidio (Jisatsu Sakuru - Usamaru Furuya, 2008)


La película

El club del suicidio (Suicide Club en países anglosajones) ganó mucha notoriedad dentro y fuera de Japón cuando fue lanzada en 2001. Dirigida por Sion Sono, uno de los directores mas transgresores del país, fue junto a Battle Royale y la dupla The Ring/La maldición, uno de los films japoneses mas significativos del cambio de siglo.

La película se centraba en la investigación de una serie de suicidios cometidos por escolares a lo largo de todo Japón, sin aparente causa común. Los sucesos se iban extendiendo como si se tratase de una epidemia, para desconcierto de una policía incapaz de comprender lo que estaba pasando.

Funcionaba inicialmente como película de "shock" por sus impactantes escenas de suicidios, pero a la vez ocultaba una seria reflexión sobre las generaciones japonesas mas jóvenes. Tenía una naturaleza algo críptica y una narración muy segmentada.

Puede que hayan pasado 15 años, pero sigue resultando tan fascinante como entonces.


El manga

El director del film eligió personalmente a Usamaru Furuya para realizar la adaptación a cómic. Furuya tenía ya tras de si una notable carrera como autor underground en la revista Garo y demostró ser una elección perfecta para el trabajo. Ha ganado mucho renombre como autor desde entonces y en España hemos recibido otras obras célebres suyas como Hikari Club, 51 maneras de proteger a tu novia o Happiness.

Furuya realizó el cómic a su aire, por recomendación de Sion Sono, sin preocuparse de ser especialmente fiel a la historia original. Es algo visible desde la primera escena misma, donde un grupo de estudiantes cometen un suicidio en masa en una parada de tren. En el manga hay una chica que sobrevive y se convierte en el eje de toda la narración posterior, mientras que en la película no hay supervivientes.


'Mitsuko' es probablemente el personaje mas importante de la historia. Es una especie de líder, una persona carismática que acoge a otras estudiantes perdidas y da un sentido a sus vidas. Forma un culto en torno a su persona, donde da salida a los tormentosos problemas de sus fieles seguidoras.

Sin entrar en spoilers, decir que se tocan temas bastante difíciles pero muy actuales. Desde el retorcido sentido liberador que se le puede dar al suicidio, hasta la incapacidad de algunos adolescentes para encontrarse a si mismos en la sociedad actual, pasando por la prostitución, el bullying o los comportamientos gregarios propios de las sectas. Con tantos elementos mezclados en un solo tomo es difícil quitarse de encima la sensación de que unas cuantas páginas más le habrían venido muy bien, pero viendo que el propio Furuya reconoce que solo tuvo un mes para realizarlo es bastante comprensible.

Si bien no tiene un dibujo tan elaborado y creativo como otras obras posteriores suyas, su estilo de corte serio y mas o menos realista encaja muy bien. No sabría decir hasta que punto es un cómic de terror (es donde se suele catalogar), pero incluye imágenes bastante gráficas de violencia y desnudos. Es algo que debería ser esperable de un cómic con este título pero no está de mas advertirlo por si acaso.


El resultado final es un tomo único muy compacto, que resultará muy interesante a aquellos que hayan visto la película o les atraiga mínimamente su macabra temática. No se queda en tres o cuatro imágenes impactantes para llamar la atención, sino que tiene un subtexto interesante. Esta narrado de forma mas clara y directa que el film en que se inspira, pero funciona de maravilla por si mismo.

Milky Way fue la encargada de  traernos este cómic en su versión revisada del 2008, en la que el autor aprovechó para retocar algunos detalles de dibujo con los que no había quedado satisfecho en su día. Con un precio de 8€ y el buen hacer habitual de Marc Bernabé en la traducción, tiene toda la calidad esperable de la editorial y es difícil ponerle pegas.

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Nota: Esta pequeña reseña estaba pendiente de publicación desde hace casi un año. Siento la tardanza.

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