
El precio, para variar en la editorial, desmedido: 19€. Un euro más caro que el tomo de “Kitaro” a pesar de ser prácticamente igual. La editorial sigue empeñada en dirigir a este autor hacia un público selecto adulto (cosa comprensible con Operación Muerte, pero desacertadísima con “Kitaro”), entre el que ha pasado lo mismo que ya pasó con el primer volumen de “Kitaro”: a pesar de su preocupación por la naturaleza humana y lo sobrenatural, Mizuki tiene alma de caricaturista, su tono no tiene la gravedad que muchos esperan de un “peso pesado”, provocando opiniones muy divergentes.
Por supuesto, a pesar de su política de edición y precios, uno no puede evitar sentirse agradecido, ya que de otra manera parece dificil que fuésemos a ver las obras de este magnifico autor en España.
La vertiente más realista del autor queda en segundo plano. Este tomo compuesto por 7 historias independientes se acerca más al tono de “Kitaro” y sus encuentros constantes con lo sobrenatural. Tiene partes más serias y es bastante menos alocado, eso si.

La primera historia, que es la que da titulo al libro, es posiblemente la más floja del tomo. La segunda y la tercera son bastante mejores y en conjunto parecen hablar en general sobre el tema de la inmortalidad. “El licor de la inmortalidad”, sobre un monje buscando una fórmula que permita vivir para siempre, logra ser extraño, reflexivo y bastante divertido a la vez.
“Las tres calaveras” y “La chica del último tren” son muy buenas historias sobre el más allá. Relativamente tradicionales ambas, con algunas ideas bastante curiosas.
Pero creo que si hay una historia que justifica por si sola la compra del tomo es “Los remolinos del mar”, una de las historias de mayor longitud. Gira en torno a un chaval deseoso de conocer más sobre la leyenda que se comenta en su pequeño pueblo marítimo: cuando los marineros mueren, se convierten en espíritus que van a la búsqueda de sus viejos compañeros. Repleto de imágenes muy imaginativas y con ese tono evocador tan propio de Mizuki, creo que es una de sus narraciones más logradas.
El tomo cierra con una historia de solo 8 páginas, totalmente cómica, sobre un pobre autor de comics con poco talento que descubre que tiene un monstruo “massmedia” que puede hacerle rico en poco tiempo. Es todo un pequeño chiste sobre el proceso editorial, pero muy divertido.

“3, Calle de los misterios” no tiene la importancia de “Kitaro” ni el peso y seriedad de “Operación Muerte”, pero en sus diversas historias atesora gran parte de lo que hace de Mizuki un autor totalmente único. Una lectura estupenda que quizá no llegará a todas las personas que sería deseable.
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